Axel Pi Cavallero. 18.34h: Lluís Llach es un artista que, como le ocurre a muchos catalanes, me ha acompañado desde que soy pequeño. Cuando iba de campamento con el “Club d’Esplai” de mi población, cantábamos sus canciones una y otra vez, mientras caminábamos a través del campo asistíamos al chispeante espectáculo de la madera en llamas. Años más tarde, mis padres me contagiarían su entusiasmo después de presenciar como público el histórico concierto que Llach realizó en el Camp Nou (Barcelona). Cuando era adolescente, me quedé a medio camino del enamoramiento de una chica que adoraba a Llach desmesuradamente y que, ante mi falta de exaltación por él, me cedió casi toda su discografía en musícasete. Nunca llegué a enloquecer con sus canciones pero siempre entendí y entiendo que es uno de los artistas más importantes e influyentes en la música cantada en catalán. No olvidemos que, como hizo en su momento el gran Brian Wilson, Lluís Llach también tocó, llenó y triunfó en el Olympia de París. Sólo por eso ya merece ocupar un lugar privilegiado en los anales de la historia musical de este país.
Llach realizó su concierto de despedida hace menos de un mes en Verges (Porrera). Se retira, y eso es una noticia muy triste para todos sus fans.
Como ya sabéis, desde el lunes pasado estamos alojados en Avinyonet de Puigventós porque allí se encuentran los estudios Music Lan, donde estamos mezclando el disco. Este es un estudio muy prestigioso ya que sus características técnicas y su reputación, además del paraje tranquilo y bello en el que se aloja, lo han convertido en uno de los estudios de grabación más importantes de Europa. Por aquí han pasado artistas nacionales como Bunbury, Manolo García, Ojos de Brujo, Fito & Fitipaldis o nuestros queridos amigos de San Pedro y Standstill. En lo que a artistas internacionales se refiere, aquí han grabado desde Franz Ferdinand y Super Farry Animals (qué grandes son!!!) hasta la mismísima Maria Carey. Eso significa que no es nada extraño coincidir con alguna celebridad cuando trabajas en este estudio.
Ayer, con sus aires de bohemia y mística tranquilidad, llegó a Music Lan Lluís Llach para trabajar en el estudio 2 con la producción de su concierto de despedida. Quieren editarlo en DVD. Será, sin lugar a dudas, su última obra, su testimonio. A media mañana entró al salón-comedor donde solemos degustar los deliciosos platos de Rosa y como nosotros estábamos allí en ese momento, se acercó para saludarnos. Junto a su ingeniero de sonido, Llach está trabajando en un estudio que está justo al lado de la sala donde está la mesa de ping pong. Allí solemos pasar mucho rato, productores y Sidonie, liberando tensión y compitiendo en la disciplina de dobles como si nos fuera la vida. Nuestras incontrolables reacciones de rabia o alegría cuando perdemos o ganamos un punto se traducen en exageradas onomatopeyas y exclamaciones del tipo “Uuuuuufffff”, “Nooooooooo” o “Waaalaaaa”. Por lo visto, ayer por la tarde Jordi Soler, nuestro ingeniero de sonido, entró al estudio en el que está Llach para asegurarse que todo estuviera bien. De pronto, se ruborizó al escuchar nuestros gritos desde la sala de juegos y ver como Llach y su ayudante tenían que trabajar con la oreja pegada a los amplificadores para poder escuchar algo. Jordi no tuvo más remedio que ofrecerse para salir a pedirnos que bajáramos el tono de voz. Llach, sin embargo, le dijo que no hacía falta. “Deja que se diviertan”, respondió con elegancia.
Sólo por eso, Llach nos ha robado el corazón para siempre.
No hace mucho tiempo, gracias a nuestro amigo Jofre Bardají, pudimos conocer y hablar un buen rato con Joan Manuel Serrat, lo cual nos llenó de emoción. Yo no me considero nada mitómano pero pensar que hemos conocido personalmente a estos dos grandes cantantes y compositores catalanes a los que tanta gente admira, además de otros grandes músicos con los que nos hemos topado durante estos últimos años, me permite apreciar otra de las virtudes que tiene nuestras profesión: estar habitualmente rodeado de gente con inquietud, locos y románticos, trovadores, estrellas y perdedores que en mayor o menor grado han sido valorados por su aportación en algo tan maravilloso y universal como es la música. Me gusta pensar que de algún modo nosotros formamos parte de ellos.